Quizás el olvido,
ese silencio callado que nadie recuerda,
sea la desolación de un corazón
que ha perdido la memoria.
Probablemente como sucede con la luz
que juega con las sombras remotas,
devorándolas en un espacio misterioso
del que nadie sabe nada.
O tal vez simplemente
es que he podido abrir mis ojos
para verme en la realidad
de quien soy.
Igual que esas nubes
que vagan de un lugar a otro
hasta que de pronto
simplemente desaparecen.
Es como un perdón anticipado
a todo el dolor que a veces cargamos encima
sin que sea necesario
ni obligatorio.
Como un instante en que dejamos de divagar
para descubrirnos en este momento
el único que tenemos.
Sentirnos entonces como somos:
un paisaje que cambia,
un cuerpo
que envejece sin pedir permiso.
un paisaje que cambia,
un cuerpo
que envejece sin pedir permiso.
Saber que la distancia,
se lleva también a quienes amamos,
sea por la muerte
o por no recordarlos ya más.
Nostalgia de otras vidas
que pasaron hace tanto
que parecen la existencia
de otra persona.
Para una noche de frío
lejos del ruido del mundo,
recuperar
aquel ser que en verdad somos.
Sanarán entonces las heridas,
habremos vuelto a casa
y terminado, al fin,
la ilusión de este mundo.
habremos vuelto a casa
y terminado, al fin,
la ilusión de este mundo.
Luz&Eternidad
Pdta: Los invito a ver mis poemas de colores en isaacdevispintor.blogspot.com.co donde hoy verán un hermoso Pechirojo
Isaac A. Devis G.
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