Esa majestad del cosmos que observamos
somos nosotros también,
esa inmensidad que rebasa cualquier límite
es nuestra por derecho propio.
Esa vocación de eternidad,
es la voz de nuestra alma
cuando despierta
y canta.
Esos colores que arrebatan nuestra vista,
son los ropajes que adornan nuestro ser,
mientras pintan de belleza todo cuanto existe,
hasta el polvo bajo nuestros pies.
Ese misterio infinito
que abruma nuestras pequeñas mentes,
encuentra respuestas en cada uno de nuestros átomos
en el latido que sostiene todo.
Ese sublime existir
que llena cada rincón de lo inconmensurable,
otorga majestad y dignidad
a todo ser.
que llena cada rincón de lo inconmensurable,
otorga majestad y dignidad
a todo ser.
Esa serena perfección,
que no necesita ostentar nada,
que santifica todo
sin hacer ningún esfuerzo.
Amor que explota en todas las dimensiones
y en todas las formas,
llenando la vida de sentido.
Armonía y hermosura profunda
que no necesita de espectadores
para brillar en todo su esplendor.
Como un coro de soles y estrellas,
que existen en su propia inextinguible gloria,
como un poema
de versos infinitos.
Eso es lo que somos,
mucho más de lo que creemos,
no efímeros ni accidentes,
inmarchitables.
Esencia de la santidad
que habita en cada espacio del cosmos,
de la que también
somos parte nosotros.
Y sin embargo somos también
el temblor de una mano,
el silencio breve
entre un latido y otro.
el temblor de una mano,
el silencio breve
entre un latido y otro.
Perfección que no conoce errores,
sinfonía dulce
que abarca toda vida,
todo ser.
Paz&Bendiciones
Pdta: Los invito a mi blog de pinturas donde hoy podrán ver el mar y la luna
Isaac A. Devis G.
Querido amigo, que tul! :D adore tu muy contemplativo y espiritual poema. Me invitas a mirar mas alla de lo cotidiano y a recordar que formo parte de algo mucho mas grande. Sabes, me sirve para volver a contemplar la vida con otros ojos. Un abrazo grande! 💐😘
ResponderBorrarCaducità fragile nel tremore di una mano e al tempo stesso pienezza totale nella contemplazione dell'universo.
ResponderBorrarPoesia significativa, affascinante, spirituale.
Un cordiale saluto
A menudo olvidamos lo que podemos ser. Un beso
ResponderBorrarUn poema precioso y motivador.
ResponderBorrarFantásticas letras.
Un abrazo.
Muchas veces la vida cotidiana nos hace olvidar de todo esto, un abrazo Isaac!
ResponderBorrarIsaac, qué belleza de visión la que compartes. Esa idea de que somos parte de la majestad del cosmos, de una vocación de eternidad que canta en nuestra alma, atraviesa cada línea con una fuerza serena y luminosa. Me ha impresionado cómo conviertes los colores, los átomos y hasta el polvo bajo nuestros pies en símbolos de dignidad y de sentido, recordándonos que no somos accidentes ni fugacidades, sino esencia inmarchitable. Y al mismo tiempo, esa mezcla de grandeza y fragilidad —el temblor de una mano, el silencio entre dos latidos— nos devuelve a lo humano con una ternura profunda. Gracias por este poema que eleva y aquieta a la vez.
ResponderBorrarUn fuerte abrazo.
Isacc, somos universo y también somos a penas nada...Nuestro cuerpo va marcando límites y nuestro espíritu nos eleva a la infinitud y a la grandeza de la eternidad...Lo cierto es que estamos entre la tierra y el cielo y caminamos entre la tristeza y la alegría hasta llegar a nuestra casa celestial definitiva, amigo.
ResponderBorrarMi abrazo agradecido por tus buenas letras.
Profundo poema. Te mando un beso.
ResponderBorrarY lo somos todo. Un abrazo
ResponderBorrarUn abrazo enorme Arantza
BorrarUn poema hermoso y lleno de profundidad, Isaac. Me ha gustado especialmente ese contraste entre la inmensidad de la que formamos parte y la fragilidad de ese “temblor de una mano” o del silencio entre dos latidos. Quizá sea precisamente ahí, entre lo inmenso y lo pequeño, donde mejor podemos comprender lo extraordinario de estar vivos. Paz.
ResponderBorrarSomos parte de la Madre Naturaleza y del Cosmo, pero de una fuerza espiritual inimaginable, que no lo tiene ningún otro ser vivo.
ResponderBorrarPrecisos versos, amigo Isaac.
Un abrazo.
A veces olvidamos lo valiosos que somos, lo has descrito muy bien.
ResponderBorrarSaludos