Lo que cargamos,
aquello que llevamos dentro,
muy dentro,
que nadie conoce.
Lo que somos,
lo que nos ha determinado,
lo que nos hace distinguirnos
los unos de los otros.
Algunos momentos,
unos navegando en mares de lágrimas,
otros elevados como islas,
en medio de risas y bendiciones.
O palabras,
que ya nada son,
pero que encontraron nido
en un corazón inocente y desprevenido.
Quizás una caricia,
que nos rescató de la herida,
que nos trajo de vuelta
de los gélidos desiertos del dolor.
O una estrella,
que vimos de repente,
cuando el cielo
estaba lleno de nubes.
Tal vez una mirada,
que nos atravesó el corazón
o un momento de iluminación
en medio de la nada.
O un pensamiento obsesivo
que se adueña de nuestra mente,
que va y viene
robándonos la paz.
Incluso un abrazo
donde hallamos refugio
cuando el mundo se desmoronaba.
O esa paz que encontramos
cuando el verde intenso
de la naturaleza
se presenta ante nosotros.
Todo eso cargamos
para recordar que no somos accidentes
ni átomos que de repente
se juntaron.
Sino la poderosa fuerza de la vida,
que se encarna
en nuestro breve paso
en este hermoso mundo.
Y para no olvidar
el amor que somos,
en el que vivimos y respiramos
y que, sin embargo, siempre buscamos.
Amor&Valentía
Pdta: Pasen a mi blog de pinturas isaacdevispintor.blogspot.com.co donde hoy verán FUEGO SAGRADO
Pdta 2: La imagen de hoy es es la “Donna velata” (Mujer velada), también conocida como Puritas (La Pureza), del escultor veneciano Antonio Corradini (1688–1752). La talló en mármol de Carrara hacia 1717–1725 y se conserva en Ca’ Rezzonico, el Museo del Settecento Veneziano, en Venecia.
Isaac A. Devis G.
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