Vengo desde millones de estrellas,
de una de ellas o de todas,
ese fue mi hogar,
de allí vine...
De repente llegué por aquí,
sin bombos y sin platillos,
sin luces ni pirotecnia,
simplemente llegué...
Confundido entre tantos otros viajeros,
perdida la memoria,
desorientado y compungido
pensé jugarlo todo a la suerte...
Descubrí las palabras
después de haber llorado mucho,
aprendí a soltarlas en el viento
como pequeños barquitos de papel...
Supe de las miradas,
las que llegan y las que parten,
las de fuego
y aquellas tan frías como la muerte...
Vestí mi cuerpo con telas
y mis pies calzaron zapatos,
me fui educando
en vivir como uno entre muchos...
Aprendí de lo común
de los días que pasan unos sobre otros,
del frío y del calor
de la lluvia y del viento...
Vi caer las hojas de los árboles
y vi morir a quienes amaba,
supe del calor de un hogar
y de la soledad también he aprendido...
Descubrí aquellos recuerdos
que quedan ocultos entre las rendijas
como queriendo quedarse
en un instante de la memoria...
Conocí el sexo y el amor
no al mismo tiempo,
descubrí el invierno y el verano
en sendos estremecimientos...
Navegué en mares peligrosos
y en dulces quebradas cristalinas,
husmeé la dicha en las sorpresas
y entendí que las flores deben marchitarse...
He sabido del delirio y de la nada
de las risas y de los poemas,
de los colores y de la locura
y de nada me arrepiento...
Vi la luna también perderse en el horizonte
mientras mi alma se eclipsaba
en medio de palabras
que nadie nunca pronunció...
De risas y lágrimas me he vestido,
así he salido al mundo,
pues tengo un corazón valiente
que ha querido vivir de verdad...
Y quizás por ello,
si encuentro mi casa,
tengo decidido mi regreso,
para no partir jamás...
Paz&Esperanza
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Isaac A. Devis G.
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