LOS QUE QUIEREN VER


 No por estar oculta entre la yerba
y ser diminuta,
no por ello digo,
pude dejar de ver su belleza.

Y así mismo la vida,
está llena de esos milagros,
que no vienen con bombos y platillos,
sino que sólo existen para aquellos que los quieran ver.

Como haber nacido un día,
llegando de la oquedad misteriosa de los siglos,
como haber reído, amado, sufrido, besado
y haber dejado de creer y creer de nuevo después.

Y ser mortales y frágiles,
seres en constante crecimiento,
aves de paso también
en un vasto firmamento.

O tal y como amanecer un día cualquiera
mientras un cálido sol te besa
y una hermosa luz
te saluda para que seas feliz.

Es como ascender a la cima de un bosque
y sentir que uno mismo
es raíz y es rama,
tierra que respira.

O como contemplar el reflejo quieto 
de las montañas en un lago
o el viento frío
de una mañana pausada.

Igual a subir en un bote,
en un rústico embarcadero,
dejando todo en las manos del barquero
a quien ni siquiera conocemos.

Así como esos viejos caminos
llenos de polvo y piedras resbalosas
que llevan nuestros pasos
de un lugar a otro.

E incluso,
como esos momentos de soledad
en que lejos del mundo y de sus ruidos
podemos ver la luz de la que estamos hechos.

Esos son los instantes
en que todo cobra sentido,
en que la flor diminuta entre la yerba
por fin nos reconoce.

Serenidad&Milagros

Pdta; Los invito a ver en mi blog de pinturas mi más reciente trabajo: TOCANDO EL CIELO 

Isaac A. Devis G. 
 


Comentarios

  1. Anónimo7:25 p.m.

    Me encantó!

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  2. Poemazo!!! Un abrazo.

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  3. Poesia molto bella. Il piccolo meraviglioso fiore tra l'erba, la luce intensa di cui siamo fatti; cogliere l'essenza, spesso nascosta, della vita e del mondo.
    Un cordiale saluto

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  4. Maravilloso poema!!!!.
    Te felicito por tan bellas letras.
    Un abrazo.

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  5. El mundo de las pequeñas cosas, un abrazo Isaac!

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  6. Isaac, este poema tuyo es una invitación a mirar de verdad. Partís de una flor diminuta entre la hierba para recordarnos que la belleza no necesita ruido, solo ojos dispuestos a verla. Enumerás los milagros cotidianos —nacer, reír, amar, sufrir, volver a creer— y los comparás con amaneceres, montañas quietas, bosques que respiran, caminos polvorientos y silencios que revelan la luz de la que estamos hechos. Todo conduce a un mismo punto: esos instantes en que la vida cobra sentido y la flor, por fin, nos reconoce.
    Un fuerte abrazo, Isaac.

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  7. Profundizar en cada instante y encontrar la flor, la palabra, la sonrisa o quizá la sorpresa y la lección...La vida es ese conjunto de cosas, que nos va dejando su huella...Preciosos, Isaac.
    Mi abrazo entrañable y mi cariño.

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  8. Lindo poema. Muy dulce. Te mando un beso.

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  9. Una reflexion muy bonita. Me recordo que la belleza y los milagros de la vida casi siempre se esconden en las cosas mas simples. Me transmitiste serenidad. Un beso

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  10. El poema celebra la epifanía de lo pequeño: una mística de lo cotidiano donde la fragilidad humana se vuelve revelación. La naturaleza y experiencia vital convergen en conciencia humilde, capaz de ver milagros silenciosos. Propone una mirada atenta que reconcilia nacimiento, dolor y tránsito con un sentido íntimo y luminoso. Saludos.

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  11. Me ha encantado, Isaac!!!! Muy bien descrito. Lo pequeño que es extraordinariamente grande. Saludos!!! Gracias por tu visita ☺️

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  12. Anónimo1:36 p.m.

    Bonito poema. Un abrazo. Soy Arantza Guinea

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  13. Muy bonito poema, aunque en este mundo de prisas y tecnologías creo que cada vez son menos los que se paran a ver esa luz, ya que la gran mayoría no son capaces de ver más allá de sus propias narices.
    Un abrazo, amigo Isaac.

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  14. Ver lo pequeño
    es lo esencial...

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